domingo, 28 de septiembre de 2014

Simpático y vago.

Soy friolera por naturaleza.
Me gusta el invierno, como a los Stark.
Por eso,
si vas a darme tu amor
hazlo en frío, por favor.

Pero el otoño...
Es otro nivel.
La brisa acaricia mi pelo 
y el sol ya no me quema la piel.

Ya sabes cuánto me gustan las caricias,
- en realidad no todavía,
pero tienes un leve conocimiento de causa- 
en espalda y nuca sobre todo.

Aunque tú no me rozas con las manos.
Lo haces con palabras
ni siquiera verbalizadas.
Te leo y sucumbo,
a ti como al vértigo.

Los arrector pili se activan.
El grupo aductor se tensa.
Los extensores de los dedos de los pies se contraen.
El diafragma se relaja súbitamente
y se me escapa un suspiro que quiere ser grito.

Y cómo no,
mientras
los dientes se hacen cargo del orbicular inferior de la boca,
que sé cuánto te gusta,
- en realidad no todavía,
pero tengo un leve conocimiento de causa-
y sangro.

Rózame.
Acaríciame.
Pálpame.
Arrúllame.
Manoséame.
Abrázame.
Sóbame.
Magréame.
Tócame.

Hazlo con palabras.
El resto acabará asomando.

Felicidades.








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