Es un cuchillo.
Afilado.
Frío.
Desgarrador.
Delicado.
Cortante.
Sugerente.
Atractivo.
Despiadado.
Partitivo.
Hay quien no vería todas estas características en tal objeto.
Pero nosotros somos grandes observadores,
artistas sin leyes,
jugadores por naturaleza
y bellos sin piedad.
Escondidos tras binario y muros
mientras nos tiramos piedras
que se convierten en flores al chocar contra el cristalino.
O en invitaciones a fiestas
sin hora ni lugar.
Vivimos el momento
sin entregarnos a nada
que no sea la entrega misma.
Cambiamos de rumbo,
volvemos al inicio.
Desaparecemos en el equinoccio del día
preparando nuestros colmillos
para usarlos de madrugada.
Movemos engranajes intentando parecer despistados
pero tenemos escrito cada movimiento.
Hoy, por usted, brindo cortando.
Quien sabe mañana.

No hay comentarios:
Publicar un comentario