"Te tengo, bebé"
Joder, ya lo sé. Ya sé que me tienes.
Desde el preciso instante que me otorgaste el beneficio de la duda.
Me tenso sólo con palabras, encadenadas una tras otra en una procesión perturbadora
que me deja sin aliento y me nubla el cristalino.
"¿Había alguna duda?"
No, claro que no. Puede. Pero ya no.
Muevo la cabeza en señal de negativa.
Si pudiera sonreír lo haría, La seda me lo impide.
Se acerca. Puedo oler el deseo.
"Mírame a los ojos"
Levanto la cabeza. Destellan.
Fagocitan mis poros con el ansia de un carroñero.
Levanta una mano, extiende un dedo:
Esternón.
Clavícula.
Mastoides.
"Bien. Vuélvete"
Un sonido gutural es cuanto alcanzo oír de su garganta,
grave, primitivo, ansioso.
Politoxicómanos de la anatomía
tenemos mono de cuellos y nucas.
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