viernes, 8 de agosto de 2014

Contención.

Vestido de flores y sus gafas de sol a juego con los labios de sangre.
Se sienta nerviosa optando por no buscar.
Siente su presencia. Puede notar el sonido de los engranajes mientras se aproxima.
Se le abre despacio la boca.
El maxilar inicia un lento viaje de retoceso al tiempo que sus dientes superiores rozan el carmesí del labio inferior.
Sus entrañas se constriñen y sus piernas se tensan frenéticas.
Ya nota su olor; el calor de su cuerpo emanado de manera despiadada.
Se parapeta en frente de ella, que ni suelta el labio ni levanta la cabeza.
Solamente un gesto sutil de su cuello acompañado de una mirada baja y leve que encierra promesas, rendición y deseos por cumplir.
Admirado ante su obra, sonríe el perpetrador.
Se alejan hacía un universo  con mares de fuego.
No podéis detener a los hijos de la sed.

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