Escapemos por los callejones.
Llueve y nos empapamos, pero en nuestro interior no tiembla el frío.
Sabemos que va a ocurrir, el motivo por el que hemos coincidido.
Simbiosis.
Me das la espalda y me reencarno en Nosferatu.
Así lo has decidido, así te he complacido.
La sangre corre por cada adoquín. Libre, como siempre debió ser.
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