miércoles, 22 de abril de 2015
Adiós.
domingo, 19 de abril de 2015
Doble o nada.
martes, 14 de abril de 2015
14410
La madera se sigue pudriendo y la hierba ya se ha secado.
Nada queda del lugar que solía ser cuando estabas tú. El verde ni siquiera es capaz de serlo y el agua que lleva el río está tan turbia que no se ven los peces (si es que no se han ido también).
Las piedras que solíamos tirar al río ya no existen. La brisa que nos acompañaba se ha convertido en ventisca y me azota la piel.
No he podido volver a sentarme en el embarcadero porque cuando desapareciste te llevaste la vida de ese lugar, nuestro lugar. Siempre te recordaré ahí.
Guárdame un sitio a tu lado para que puedas volver a salpicarme los pies.
Cuando vuelvas a abrazarme ya no podrás dejarme de nuevo.
"Fue tan largo el duelo que al final casi lo confundo con mi hogar"
miércoles, 8 de abril de 2015
Somebody that I used to love.
lunes, 9 de marzo de 2015
Cromatismo.
miércoles, 25 de febrero de 2015
Bosque.
Huye. Desiste. Escapa.
Cada palabra afila la katana para tu hara-kiri.
Hazlo sin pensar.
La guerra está perdida porque el rival se ha rendido.
No puedes dejar que te arrastre,
te mereces la victoria tras haberte dejado la cordura batallando.
Ven a mi,
te acojo en mis brazos para cantarte al oído en francés.
Siempre en francés.
Para susurrarte que todo pasa,
que llegará un momento que las heridas se cierren
y dejen de doler.
El sol seguirá brillando cada mañana
solo porque tú existes.
Me quedaré ciega viéndote sonreír porque mi cerebro no podrá procesar tanta belleza.
Te cubriré de flores. De oro y luz.
Te diré que te quiero
porque imposible sería no hacerlo.
Intentaré, aunque lejos,
darte todo el amor que tu le proporcionas al universo.
Porque sin ti el mundo es nefasto.
Porque contigo la vida es un poco mejor.
sábado, 31 de enero de 2015
Queroseno.
Arde y observo.
El fin se había escrito antes incluso que la propia historia.
Bebo un sorbo.
Los destellos cobrizos inundan la noche.
Los chasquidos de las llamas me relajan después del suceso.
Cierro los ojos y noto el calor.
Llevo la copa a mis labios y bebo de nuevo.
Todo ha acabado, he cumplido.
La columna de humo está haciendo llorar al cielo.
La lluvia cae sobre mi, sobre la copa, lo empapa todo.
Le he puesto fin. He sido yo quien lo ha terminado.
Nada va a volver, es difícil creérselo.
Pero sigo aquí, con el recuerdo en mi piel.
Él me está esperando.
Rompo la copa en el suelo al dejarla caer.
No le gusta que llegue tarde.
¿Cuánto tiempo aguantaré hasta que me hable?
Giro en la siguiente intersección y echo a correr sobre el asfalto.
Dientes y lenguas ocupan mis pensamientos.
Otra vez. Y otra. Y otra.
Esto, al contrario, no va a tener final.


