martes, 14 de abril de 2015

14410

Todo está decrépito.
La madera se sigue pudriendo y la hierba ya se ha secado.
Nada queda del lugar que solía ser cuando estabas tú. El verde ni siquiera es capaz de serlo y el agua que lleva el río está tan turbia que no se ven los peces (si es que no se han ido también).
Las piedras que solíamos tirar al río ya no existen. La brisa que nos acompañaba se ha convertido en ventisca y me azota la piel.
No he podido volver a sentarme en el embarcadero porque cuando desapareciste te llevaste la vida de ese lugar, nuestro lugar. Siempre te recordaré ahí.
Guárdame un sitio a tu lado para que puedas volver a salpicarme los pies.
Cuando vuelvas a abrazarme ya no podrás dejarme de nuevo.

"Fue tan largo el duelo que al final casi lo confundo con mi hogar" 

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