martes, 18 de agosto de 2015
Showbiz.
Supongamos que lo evidente no lo es tanto y que lo obvio no existe.
Preguntas recorren los millones de kilómetros de la red neuronal.
Preguntas.
¿Por qué no preguntas?
Intentando abrir la boca para verbalizarlas se transforman en esquirlas,
se clavan en la laringe y jamás escapan.
Es ahí, de nuevo, cuando empiezo a sangrar.
Y en la agonía de secarme, de dejarme, de querer irme,
morir,
aparece ella y me perfunde.
La práctica supera siempre a la teoría.
Me imagino dolor, caos, el mundo desmoronándose
y resulta que todo ese ruido, todo, era porque se estaba construyendo algo.
La calma.
Hablar no siempre implica fonemas.
Yo prefiero las letras, así empezó todo.
Con letras y con Showbiz.
Y él, también perfundiendo.
viernes, 7 de agosto de 2015
Manías.
Hoy he visto caer nieve del sol. Me he despertado y no recordaba haber dormido. Me han sangrado los pies por tan solo sostenerme.
Sin haber dejado de sangrar
he perdido ambos ventrículos.
La ausencia ha dolido como una sepsis generalizada. He llorado la falta y la presencia, con las mejillas en carne viva y emitiendo gritos cuarteados.
Hasta el día en que me falte.
miércoles, 29 de julio de 2015
Lecter.
Reías pensando que de verdad lo habías conseguido, que la justicia divina en la que no creías había obrado un milagro, que la causa se santificaría y todos tus pecados serían al fin redimidos.
Un elefante en una cacharrería.
Un cadáver en la morgue.
Ahora te veo naufragar en ese mar que tiene más duda que incertidumbre.
Las mentiras forman un remolino y te engullen. Las olas de tu propia vanidad te sepultan y yo, con los pies descalzos en la orilla, te oigo gritar auxilio mientras te ahogas.
Pienso en ti, cada día desde tu muerte. Desde el día en el que te maté. Y hago bizcochos en tu honor. Rectifico la receta en el último momento porque el jengibre no queda bien con tu ausencia.
Y porque nunca me ha entusiasmado.
(Tu presencia. Ni el jengibre).
jueves, 16 de julio de 2015
Camisas.
No voy a matarte.
Seguiré aletargada, moviendo las manos al ritmo de alguna canción mientras siento tus labios contra mi nuca, tus brazos rodeándome en un gesto con más amor que lujuria y tu aliento en mi espalda.
Dejaré de llorar, lo prometo, porque sólo mereces sonrisas después de todo el bien que me haces, después incluso de las contradicciones y las ilusiones.
Correré por el fuego, otra vez.
De hecho ya ha empezado la carrera.
Siento la meta, aunque sea incapaz de discernirla, ahí está, esperándome en alguna parte para ahogarme y hacerme arder por última vez.
No voy a matarte porque quiero que veas, que sientas, que disfrutes y que huelas todo lo que va a pasarme; que cada vez que derrame una gota de sangre, tu lengua, siempre fiel, me limpie y trace vida donde la muerte se cierne. Que los gritos que ahogo sobre tu pecho sean el toque de queda para todo mi sistema mitocondrial y me apague.
No voy a matarte porque no quiero que te pierdas ni un solo segundo de cómo me matas.
miércoles, 24 de junio de 2015
Tuc.
El problema es mi cabeza, que se niega a confiar con todo lo que ve.
Duele porque no sé que haces.
Y estuve ahí una vez.
El problema es mi corazón, que se emociona aunque le engañes.
Duele porque no sé si solo soy yo.
Y estuve ahí dos veces.
El problema soy yo, que soy idiota y siempre caigo.
Duele porque no sé si es cierto.
Y ahí,
ahí, estuve tres veces.
Pero ni una más.
jueves, 11 de junio de 2015
Rigor.
Los muertos te sonríen mientras danzas ligera.
Infinita.
Cae la lluvia y el barro sepulta a los impíos que te observan arder.
Las flores lloran y los árboles gritan.
Y tú te carcajeas.
Eres la única que puede salvarnos.
Pero no lo harás.
domingo, 24 de mayo de 2015
Opio.
¿Hueles ya la tormenta?
He hundido tres puñales mientras esperaba la fuga. La nieve cuajaba y yo, helándome las rodillas, no quise escapar.
Esperé por órdenes que jamás llegaron; instrucciones que nunca se dieron para -por fin- ser estable.
Racional.
No debería haber respondido antes de que acabase.
No debería haber bebido el elixir que me proporcionó.
Pienso que me voy sin llevarme nada.
Ahora todo es hielo.
Pero el hielo es agua también.